Dietas milagro… ¿sí o no?

Viñeta de Quino

Sin saber como ya estamos entrando en el mes de octubre. El verano ya ha quedado atrás y se supone que ya nos hemos puesto a dieta y  nos hemos apuntado al gimnasio para bajar esos kilitos de más que hemos ganado con tanta cervecita y helado. Se supone que vamos cumpliendo poco a poco los objetivos propuestos al comenzar este mes. Se supone.

Por eso, se me ha ocurrido escribir sobre las dietas milagro. Porque hoy en día estamos rodeados de este tipo de dietas, son de fácil acceso para cualquier persona y me parece importante informar sobre éstas antes de que cualquiera decida seguirlas. Unas son más famosas que otras pero al fin y al cabo todas buscan el mismo fin, adelgazar de manera rápida y que no suponga demasiado esfuerzo.

Para dejarlo más claro y que no haya dudas sobre qué tipo de dietas me refiero, todas tienen estas caracterísiticas en común:

  • Prometen “resultados rápidos” y “mágicos” (cura milagrosa, ingrediente secreto, antiguo remedio…)
  • Prohiben el consumo de un alimento o grupo de alimentos
  • Contienen listas de alimentos “buenos” y “malos”
  • Exageran la realidad científica de un nutriente
  • Aconsejan productos dietéticos a los que se les atribuye propiedades extraordinarias
  • Incluyen relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad
  • Contienen afirmaciones que contradicen a colectivos sanitarios de reputación reconocida.

Sobre todo nos atrae, y mucho, eso de adelgazar de manera rápida, ya que en nuestra sociedad carecemos de una “cosa” llamada PACIENCIA. Hace poco leí en el libro “No más dieta” de Julio Basulto y María José Mateo una comparativa entre una dieta fraudulenta y una dieta saludable. En el se hacía referencia a que una dieta fraudulenta es eficaz a corto plazo,  es decir, bajaremos de peso rápidamente pero perdiendo solamente agua y músculo. De ahí viene que  el peso se recupere fácilmente y se produzca el  famosos efecto “yoyo”. En cambio, en una dieta saludable hay que tener paciencia (sí… otra vez la palabrita…) ya que sus efectos son a medio-largo plazo, pero contribuyen a prevenir enfermedades crónicas y por lo tanto se considera uno de los pilares de nuestra salud.

Pero da igual que una dieta saludable sea a largo plazo mejor para nuestra salud, nosotros nos quedamos con lo estúpendo de esa dieta que nos va hacer adelgazar muchos kilos en poco tiempo y dejamos de lado riesgos tan importantes como:

  • Inducen cambios en el metabolismo energético que producen estados de “resistencia” a la pérdida de peso.
  • Originan situaciones de desnutrición o déficit de diferentes tipos de micronutrientes (como por ejemplo, las vitaminas)
  • Empeoran el riesgo cardiovasacular de los pacientes.
  • Favorecen el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria.
  • Transmiten conceptos erróneos sobre la obesidad y su tratamiento.
  • Fomentan el sentimiento de frustración afectando negativamente al estado psicológico del paciente con obesidad.
  • Retrasan el inicio del tratamiento adecuado aumentando el riesgo de morbimortalidad
  • Producen gastos económicos innecesarios en productos que no producen los efectos declarados.
  • Pueden aparecer diversos síntomas asociados, como caída de cabello, debilidad en uñas, mareos…

Ahora sí,  espero que no os queden ganas de hacer una dieta de este tipo y que cada vez que veaís un anuncio sobre alguna de éstas,  no hagaís ni caso… ¡Qué son anuncios! Quieren llamar nuestra atención con afirmaciones maravillosas y por supuesto no nos van a decir los efectos secundarios que éstas conllevan. Todas buscan beneficios económicos más que la promoción de una alimentación sana y equilibrada.

No quiero terminar sin mencionar una frase de Abel Mariné (catedrático de nutrición) que sirve como resumen de lo que he querido transmitir con este post: “ De estas dietas cabe afirmar que tienen cosas buenas y originales, pero las buenas no son originales y las originales no son buenas”.

 

Bibliografía:

  • ¿Cómo identificar un producto, un método o una dieta “milagro”? Grupo de Revisión, Estuio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas. (Para acceder aquí
  • Estratégia Naos. Dieta Dukan. (Para acceder aquí)
  • “No más dieta” de Julio Basulto y María José Mateo.
  • “Comer y correr” de Julio Basulto y Juanjo Cáceres.

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